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Fundación Airu Ahuero

  • 26 jul 2024
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 27 jul 2024



La Fundación Airu Ahuero (Selva Abuelo) es una iniciativa de algunos miembros del Cabildo Indígena Siona Gaoya de Puerto Leguízamo para promover, proteger y poner en práctica nuestra identidad, pensamiento y modos de vida que nos enseñaron los abuelos y abuelas para revitalizar la lengua mai coca y la cultura de los cantos.


Para nosotros, como sionas, es importante incentivar el aprendizaje oral de la lengua materna y mejorar la calidad de vida de las comunidades indígenas colombianas, suramericanas, de Abia Yala y de toda la Mai Yija (Pachamama o Planeta Tierra), porque las comunidades indígenas de todo el mundo son las poseedoras de tradiciones muy antiguas y que servirán mucho en estos tiempos en los cuales el mundo occidental, con sus maneras de tratar a la Naturaleza, a los nativos y a los pobres en general, nos conduce a todos a una crisis global. Ya no se trata de salvar la Amazonía, sino al planeta entero. Ya no se trata de defender la vida sólo de nuestros pueblos indígenas, sino de todo el mundo.


Creemos firmemente que los aportes del mundo occidental a la ciencia y a la tecnología son importantes para la evolución de la humanidad, pero el planeta no se salva y se preserva sólo con el conocimiento occidental, el cual ha demostrado que no puede detener las guerras, no ha podido acabar el hambre del mundo y ha hecho que la misma naturaleza comience un proceso de degración sin igual en la historia de la humanidad. Si no hacemos algo hoy, posiblemente ya no haya un mañana.


Cada persona del mundo y cada pueblo tiene que asumir su responsabilidad y buscar en su propia ancestralidad las respuestas que nos dejaron a todos los abuelos y abuelas. Nosotros, indígenas, nos hacemos concientes que tenemos que seguir defiendo los tesoros ancestrales, nuestra lengua, nuestras costumbres, nuestras medicinas y nuestros territorios. Este es el tiempo indicado por los ancestros. Si bien unos en el pasado nos despreciaron y pusieron nuestro honor y nuestra vida en peligro, a través de campañas completas de destrucción, colonización, explotación, esclavización, humillaciones, desprecio por nuestro pensamiento ancestral, desprecio por nuestra medicina, imposiciones de otras filosofías sin preguntarnos por nuestro parecer, hoy levantamos la cabeza y, sin rencores, lo hacemos no sólo por nosotros mismos, sino por todos los demás pueblos de la tierra, incluso por aquellos grupos que aún no adquieren conciencia, que aún siguen con una cultura colonialista, que aún creen que sus religiones son las únicas auténticas o que sus modos de ver la vida son las civilizadas o que sus comidas son las mejores aunque desaten los espíritus de enfermedades que los matan día a día sin poder si quiera entenderlo. También por ellos seguimos nuestra resistencia, como hermanos mayores, defendiendo tu vida, nuestra vida (Mai ba'iji). Te amo porque eres mi hermano y sé que aunque no lo entiendas, en tu corazón humano, me amas también y cuando lo sepas, nacerá la paz.


Esta fundación es un homenaje a todos nuestros abuelos y abuelas del pueblo siona de la cuenca del Putumayo. Nosotros somos los siona, el pueblo de la caña brava, los habitantes de la Madre Selva (Mai Airu). Aunque hemos sido víctimas de desplazamientos forzados por siglos, por las incursiones de los conquistadores, por la acción antigua de misioneros que intentaron destruir nuestro pensamiento, por los caucheros asesinos que intentaron esclavizarnos, por la acción de los barones de las drogas que intentan convertir nuestras selvas en plantaciones, haciendo de la sagrada planta de la coca un producto de consumo, de compañías petroleras que quieren sacar la sangre de la Mai Yija sin pedir permiso ni a esta ni a los pueblos propietarios legítimos de estas tierras por la ley de origen, sacando recursos sin permiso para enriquecer con billones de dólares los bolsillos de barones sin ética, que gozan de una vida de banalidad en países industrializados sin preocuparse por nuestro diario sacrificio, aún con todo eso, nos reconocemos como los descendientes de los antiguos nómadas, cazadores y recolectores de nuestra amada Amazonía, de los tucanos occidentales, herederos de pueblos muy antiguos, de los primeros pobladores de Surámerica y de Abia Yala, de los auténticos descubridores de las Américas hace más de 40 mil años según la arqueología, la antropología y la genética.


Nuestra Madre Primordial es Mai Airu (Madre Selva), la Amazonía, espacio del saver ancestral, al cual queremos proteger, promover y sanar para que a la vez sea esta la que nos proteja, promueva y sane. Nos conectamos a Mai Airu (la Madre Selva) a través de nuestras ceremonias y de la caza, la pesca, la chagra, la recolección y las medicinas ancestrales. Especialmente a través de la planta sagrada, el yagé, la liana de la vida y la muerte, con la cual hayamos sanación física, mental y espiritual para encontrar respuestas o guías para la toma de decisiones significativas para la comunidad.


Proteger este conocimiento ancestral es nuestro deber. Para nosotros, los abuelos y las abuelas son vitales, porque ellos conectan a la comunidad con la ancestralidad y con los espíritus de la selva. De ellos, los taitas sanadores, hombres medicina, los yai, los hombres de conocimiento, los guías espirituales de la comunidad, son fundamentales. Los occidentales le dan el nombre genérico de chamanes, pero esa palabra la usamos de manera cuidadosa, porque viene de otra cultura y de otros hermanos y en Colombia tiene un significado más bien como brujo. Los yai no son brujos o chamanes, sino hombres del conocimiento ancestral, que nos guían en el encuentro con los bain de la selva.


Por eso mismo, hemos dado el nombre de Airu Aguero que significa, la Madre Selva (Airu), que es nuestra Madre terrena, principio de la vida, la representación de la Creación, don del Creador y Aguero que es el Taita, el abuelo, el Yai Bain (hombre de conocimiento, literalmente Hombre Jaguar) quien nos conecta, conecta a la comunidad con la Madre Selva.


Esta Fundación está inspirada en el abuelo taita yai Héctor Fidel Yaiguaje, en este momento es uno de los taitas siona más anciano que hay y su familia. Su hijo William Yaiguaje, Flor Angela Pino Martínez y Alexander Henrique Sanjuan y otras personas siona y no siona, que se unen a nuestros proyectos por abrir camino a nuestra presencia como pueblo ancestral, pueblo original, pueblo de ley de origen, en el contexto colombiano, suramericano y del mundo. Agradecemos la motivación y caminar con nosotros de Inca Moyachoque Albeiro Rodas, cuyo encuentro con sus raíces indígenas lo ha acercado a nuestro pueblo y al que consideramos parte de nuestra comunidad, aunque vive al otro lado de Mai Yaija (la Pachamama).

 
 
 

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