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Tiempo de la Creación 2022 en el Amazonas

  • 26 sept 2022
  • 10 Min. de lectura

Actualizado: 7 jun 2024

Durante la pandemia de COVID-19, muchos se han familiarizado con el concepto de ser silenciado en las conversaciones. Muchas voces se silencian en el discurso público sobre el cambio climático y la ética de la conservación de la Tierra.

Son voces de quienes sufren los impactos del cambio climático. Son voces de personas que poseen una sabiduría ancestral sobre cómo vivir con gratitud dentro de los límites de la tierra. Son voces de una diversidad cada vez menor de especies más que humanas. Es la voz de la Tierra



Puerto Leguízamo — Después de cuatro años de no visitar Colombia, mi Madre Patria, y de dos años de defender a más de 400 niños y jóvenes camboyanos de la pandemia en mi centro educativo, ecológico y de desarrollo integral de Don Bosco en la provincia de Kep, toqué mi suelo ancestral en Rionegro el 26 de julio de 2022.

Nuestro Periplo Ancestral comenzó en San Agustín con el Taita Luis Juajiboy, Kämtsá y sus ayudantes como Eider Mutumbajoy de Mocoa.

Siento firmemente que la Pacha Mama se está quejando y no porque ella sea débil en sí misma. Tenemos la plena consciencia que la Madre Tierra, cuando quiera, simplemente puede «deshacerse de la plaga global» en la que se convirtió el antropoceno, tal cual sucedió con el mesozoico – y los grandes reptiles reinaron sobre la faz de la Tierra mucho más tiempo de lo que hemos estado en nuestro trasegar humano (66 millones de años del Planeta de los Dinos, contra apenas 6 millones del Planeta de los Simios). La Pacha Mama se queja más es por nosotros mismos y grita desesperada por el despertar de nuestra consciencia, antes de que el apocalipsis llegue al punto de singularidad, el punto sin retorno del meteorito en el cual cualquiera buena intención ya es una burla macabra del fin.


Es la hora de dejar de escuchar las siempre excusas de nuestra mediocridad, del posponer de nuestras obligaciones para seguir encantados con las ilusiones del materialismo, de las arrogancias de las ciencias, del hipnotismo de jerarquías religiosas que no convierten ni iluminan, y de los engaños y auto-engaños de la política y sus manipulaciones. Es hora de Escuchar las Voces de la Creación, de la Pacha Mama, mucho más antigua que todos nosotros y nuestros orgullos vanos. «Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde tú estás tierra santa es» (Éxodo 3, 5).


Hace un año exactamente, durante el Tiempo de la Creación 2021, en pleno tiempo de la pandemia, lideré la jornada de meditación con mis alumnos dentro de la Tienda de Abraham, a orillas de la Bahía de Kep y en medio de las selvas del Parque Nacional de mi provincia de residencia. Cada noche hicimos una hora de meditación trascendental por la Pacha Mama, con mis niños y jóvenes, la mayoría de ellos budistas, algunos musulmanes y unos cuantos católicos. Este año tocó en el tiempo de mis vacaciones en Colombia, que para mí, el viaje entre el Sudeste Asiático y Sudamérica será siempre la oportunidad de hacer un peregrinaje que le da la vuelta al mundo, la vuelta a la Pacha Mama.


Este año estamos haciendo un concurso de cine corto con mi centro de medios de comunicación de Don Bosco Kep en donde los escritores y productores deben ser niños con el tema del Tiempo de la Creación 2022: Escuchar la Voz de la Madre Tierra, inspirados por la Zarza Ardiente. Mientras tanto, al otro lado del mundo, contrario a lo que hice el año pasado que fue el de sentarme en posición de loto para meditar por la Pacha Mama, este año la meditación ha sido en marcha con la visita a territorios ancestrales en la Amazonía colombiana y lo que llamo el primer Periplo Ancestral por la Madre Tierra a lo largo del Gantë-ya, conocido como el Río de la Caña Brava para el pueblo Zio Baín o Río Putumayo.


El padre Oscar Javier Vargas, párroco de San Agustín, es el creador de la Virgen de la Madre Tierra, la cual está exhibida en el templo del parque principal. Con este bello tema, comenzamos el primer Periplo Ancestral Genteneyá, en compañía del ingeniero Heber Muñoz España del municipio de San Agustín.

El Periplo Ancestral para escuchar la Voz de la Pacha Mama en diferentes comunidades, nos llevó de San Agustín Huila a Florencia Caquetá, al cruzar la Cordillera Oriental y entrar de lleno en la Amazonía colombiana. La ciudad de Florencia se descuelga de los Andes hacia los Llanos, una ciudad con un futuro promisorio y un alto componente de nativos y colonos que luchan por proteger y promover los conocimientos ancestrales. Allí escuchamos la Voz del Güío, que es como se llama a la anaconda, el gran rey de las selvas, mencionado en todos los relatos de la Creación de los pueblos de la Orinoquía. Escuchamos los relatos del Güío de la boca de mi amigo de infancia Oscar Fredy Meneses Caro, radicado en Florencia con su familia y un gran benefactor de la parroquia con su coro y sus conocimientos de arquitectura. Entre Florencia y Moreria Caquetá la Voz de la Creación nos habla de la necesidad de celebrar la paz y la justicia para los pueblos.


De allí volamos a Puerto Leguízamo en un avión de Satena, por encima de las selvas y pudimos ver las huellas visibles de la deforestación, así como los cultivos de coca, los cuales como problema mundial nos hace evidente los errores cometidos en décadas de destrucción de las selvas, violencia y malas decisiones.

Visita al Taita Héctor Yaiguaje Coca y sus hijos y nietos del Cabildo Siona Gao-yá.

En Puerto Leguízamo nos encontramos con las comunidades Zio Bain, Murui y con Monseñor Joaquín Pinzón del Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo. Allí pudimos pasar varias noches en la selva, alumbrados por la Luna Llena y por el calor humano de nuestros hermanos nativos de esta hermosa región colombiana que toca el territorio peruano y ecuatoriano a través del Gentë-ya. Da lástima ver como la realidad de la deforestación es un hecho, pero aún así, la Madre Selva lucha por preservar una biodiversidad de plantas y animales únicos al lado de la diversidad humana del Amazonas. Las Voces de la Creación en el Amazonas nos hablan de detener la deforestación y la caza indiscriminada, el tráfico de especies exóticas y el crear espacios de desarrollo para los niños de la región, para las mujeres y en el rescate y protección de los conocimientos ancestrales, los lenguajes indígenas, la medicina tradicional y los mayores. Allí me encontré con los niños siona que hemos venido apoyando a través de varias becas desde los Países Bajos. Ojalá encontremos más benefactores, para que más niños indígenas, campesinos y de comunidades pobres, puedan encontrar una mano amiga que les permita estudiar y labrarse un futuro mejor. Sueño con una escuela técnica para jóvenes en Puerto Leguízamo…


Taita Héctor Yaiguaje Coca, uno de los grandes mayores del pueblo Siona en Puerto Leguízamo.

Las Voces de los Mayores nos hablan de rescatar las tradiciones ancestrales, las lenguas nativas y las medicinas naturales. Las plantas sagradas son un don de Taita Dios, creadas para que la humanidad abra su conciencia, sane su cuerpo, su mente y su alma. Escuchar las Voces de las Plantas Sagradas nos permitirá entender las Voces de la Creación y la Voz del Creador. En el Cabildo Siona Gao-yá nos recibió el Taita Héctor Yaiguaje Coca, quien es quizá uno de los últimos grandes mayores siona de la región y con quien he tenido una comunicación digital desde 2018 con su hijo el Taita William Yaiguaje, gobernador del Cabildo. Gracias a esta amistad que nació en San Agustín, en la Casa de Salud YaiRuna, he conocido la espiritualidad y tradiciones siona y he encontrado yo mismo mis propias raíces ancestrales. El Taita Héctor me hizo el gran honor de concederme un bastón de mando indígena y un collar de chaquiras. Estos dones han representado para mí uno de los honores más grandes que jamás haya esperado y una gran responsabilidad. Me hacen sentir muy orgulloso de mis raíces indígenas y de seguir en el camino de la conciencia y la espiritualidad, y de continuar en mi misión de darle la mano a los niños del mundo, especialmente de Camboya y de Colombia. El Taita Julio Muñoz Lino, murui, nos llevó a la Selva a través del río y, con él y Taita William Yaiguaje, vivimos una experiencia de conocimiento ancestral. Taita Julio, con su esposa Valentina, tienen la misión de sanar y enseñar. En su Resguardo Murui Tucunare, quiere crear una Casa de Salud y de Retiros y espera poder conseguir ayudas para construir puentes y crear espacios en donde las personas puedan encontrar la inspiración para el despertar de su consciencia y la ayuda a la Madre Tierra y a las comunidades indígenas.


Con el Taita Julio Muñoz Lino, entramos a la Madre Selva en el Resguardo Murui Tucunare.
Taita William Yaiguaje, Gobernador Siona del Cabildo Gao-yá, nos da la bienvenida en su territorio.

De Puerto Leguízamo navegamos el Gentë-yá y bendecimos las orillas de nuestros hermanos países de Perú y Ecuador. El río que une cuatro naciones: Nace en el Macizo Colombiano, marca la frontera entre Colombia y Ecuador y después con Perú y entra al Brasil para caer al río Amazonas. Entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís (aproximadamente 200 kilómetros en el río y unas 8 horas), se encuentra el Parque Nacional Natural La Paya en Colombia y la Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno en Ecuador. Las Voces del Gentë-yá nos hablan de proteger los medios ambientes y a las comunidades nativas, así como de la unión fraterna entre las nacionales latinoamericanas. El Gentë-yá nos explica que la Pacha Mama no conoce las fronteras políticas creadas por los humanos y que vivimos en un solo Planeta que tenemos que cuidar, estudiar y escuchar sin importar divisiones de razas, clases sociales, políticas o religiosas. En nuestro navegar el Gentë-yá, pudimos ver hermosas aves exóticas que iban del Perú a Colombia, de Colombia al Ecuador, como un signo de la maravillosa unidad en la que vivimos y que debemos proteger.


En la orilla colombiana del Gantë-yá. Al otro lado las orillas del Ecuador.

De Puerto Asís, volvimos a tierra firme y comenzamos un maravilloso ascenso hacia los Andes. El lugar estupendo en donde la Madre Selva del Amazonas se encuentra con la Montaña. En esta zona del Alto Putumayo, la Montaña se convierte en una descomunal muralla de más de 2 mil metros que divide al departamento de Nariño. Las carreteras entre ambas regiones se convierten en auténticos «deportes extremos» como el célebre Trampolín de la Muerte, una de las carreteras «más peligrosas del mundo». Hace años están en la construcción de autopistas modernas con túneles, pero, infortunadamente, Colombia sigue siendo un país en manos de la corrupción administrativa que campea con mayor impunidad en lo que se llama la «Colombia Profunda». La vista de la carretera entre Puerto Asís y Mocoa es extraordinaria, siempre en ascenso, en espiral al cielo a través de pueblos andino-amazónicos como Puerto Caicedo y Villagarzón. La diversidad de fauna y flora se dispara frente a la presencia de esos dos seres gigantescos de la geografía sudamericana: La selva del Amazonas y las cordilleras de los Andes.


Mocoa, una ciudad que aún recuerda con dolor la tragedia de 2018 cuando se le vino una avalancha que dejó sin hogar a más de 14 mil personas, muchas de las cuales aún siguen a la espera de una solución a su drama, es un espacio geográfico de gran diversidad. Una ciudad amazónica sobre la montaña, entre caños, valles, vegas, colinas, montañas de picos altísimos y muchas tareas por hacer, especialmente por su problema político y la falta de liderazgo, una ciudad literalmente sin alcalde, pero que puede llegar a ser una ciudad centro de intercambio entre la Amazonía y los Andes, con todo lo que ello implica. Esta hermosa región andino-amazónica nos habla de la necesidad de organización política y comunitaria, de darle valor a los taitas de las comunidades inga, quechua, kämtsá, las medicinas tradicionales, la música nativa. Infortunadamente no pudimos viajar hacia el anhelado Valle del Sibundoy y a la Laguna Madre Cocha, porque la carretera estaba cerrada por deslizamientos. Gracias al Taita Luis Juajibioy, kämtsá y su familia, por su acogida y por su enseñanza sobre la sanación espiritual y el servicio a través del conocimiento ancestral. El Taita Luis, un maestro de la vida sencilla, a quien acuden muchas personas, nacionales y extranjeros, con su cantos, con las plantas sagradas, es un líder espiritual indígena en la región. Igualmente el Taita Gerardo Quinchoa, inga, con sus proyectos de agricultura y amor a la Pacha Mama.


En Mocoa viví una experiencia de desprendimiento: Dejé mi Tableta en un bus. Fue un percance que causó una gran tristeza, no tanto por el equipo, que al fin al cabo es muy útil, sino por todo el material audiovisual que tenía que ver con el Periplo Ancestral: Entrevistas al Taita Héctor Yaiguaje, Taita Julio Muñoz Lino, Taita William Yaiguaje, Taita Gerardo Quinchoa, Taita Luis Juajibioy y otras muchas personas maravillosas. Gracias a todas las bellas personas en la entrañable ciudad de Mocoa por su interés en encontrar el equipo. Pero también gracias a Taita Dios por todas las oportunidades que nos das de enfrentarnos al despertar de la conciencia, también a través de las dificultades y el desprendimiento: «El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor!» (Job 1, 21) o, como diría el Sabio Taita Luis, todo pasa por algo. Esa es, pues, la Voz de la Creación en este evento: Dependemos en esta época demasiado de la tecnología y creemos que no hay otro mundo posible sin ella. Las palabras grabadas en la Tableta de los Taitas, fueron dichas y sus palabras no pasaran: «Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que realizará lo que me place, y cumplirá aquello para lo que la envié» (Isaías 55, 11).


Seguimos nuestro viaje de Mocoa a Pitalito, una carretera que sigue ascendiendo la montaña y pasa por territorio del departamento del Cáuca y que cruza el Parque Nacional Cueva de los Guacharos. Terminamos nuestro Periplo Ancestral a la Escucha de las Voces de la Pacha Mama con una visita final al Parque Arqueológico de San Agustín, el Pueblo de los Escultores, como lo llama el arqueólogo estadounidense nacionalizado colombiano y residente de décadas en San Agustín con su esposa, David Dellenback, quien ha hecho un gran trabajo de registro de las estatuas. Escuchamos a la Creación en estas estatuas antiguas la voz del pagamento, como lo menciona David: Los antiguos hicieron con la construcción de estas estatuas, un pagamento a la Madre Tierra, por el don del agua, en esta región del Macizo Colombiano en donde nacen grandes ríos. Algún día, como dice David, la gente del futuro tendrá que regresar las estatuas al seno de la tierra, como es en Tierradentro, porque ellas fueron un pago de agradecimiento de los ancestros.


El Sabio Ingeniero Héber Múnoz España, creador de la Casa de Salud Yairuna con el Taita Julio Muñoz Lino y promotor de San Agustín como meca del turismo ecológico y ancestral.

Recorrer el pueblo de San Agustín, gracias al Sabio Héber, su familia y amigos, es un eterno descubrir. Dice el Sabio Ingeniero Héber, que San Agustín puede llegar a ser una de las mecas del turismo nacional e internacional más importantes no solo de Colombia, sino de Sudamérica, al mismo nivel de Machu Pichu y conectado a este último. De alguna manera ya lo es, pero es importante que personas como Héber y muchos otros sigan en la lucha por generar un desarrollo integral de esta región andina tan mágica, territorio de antiguos encuentros ancestrales.


Visita al gran estudioso de las esculturas de San Agustín, David Dellenback y su esposa Martha. En su obra Pueblo de Escultores, se registran y estudian las obras ancestrales.

 
 
 

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